
El puente del Cardenal constituye una referencia histórica dentro del Parque Nacional de Monfragüe, junto con Villareal de San Carlos y el Castillo de Monfragüe. El río Tajo, auténtica frontera territorial, tenía hasta el siglo XIX sólo los puentes romanos de Alcántara y de Alconetar (ya entonces inutilizable), y los puentes medievales del Cardenal, Almaraz y del Conde, en la provincia de Cáceres.
D. Juan de Carvajal, cardenal de Sant-Angelo, obispo de Plasencia, fue el responsable de la construcción de este puente, dándole nombre. Se levanta sobre el río Tajo, en la ruta de Plasencia a Trujillo, unos cientos de metros después de la desembocadura del río Tiétar, su afluente por la derecha en tierras de Monfragüe. Su construcción comienza allá por el año 1450, por orden del citado cardenal, trayendo la piedra de un lugar denominado “Cincohermanos”, a unas seis o siete leguas de distancia. Se habla en total de 30.000 piezas, ajustadas todas en una dobla de oro. La hermosa y perfecta sillería de todo el puente se debe al maestro cantero Pedro González.
El resultado final fue el de un sólido puente con cinco ojos, los tres centrales mayores de dieciocho pies de ancho, alomado pues en medio. Cobraba entonces el derecho de portazgo la villa de Plasencia, siendo paso de comerciantes entre esta población y la vecina de Trujillo, lo que facilitó la aparición de partidas de bandidos en una zona tan abrupta. La solución al problema llegó de la mano del Rey Carlos III, quien manda construir en las proximidades del puente la aldea de Villareal de San Carlos, instalándose en ellas las tropas que desde entonces protegerían la ruta.
Se fundó pues en 1781, entre los pasos del puente del Cardenal y el puerto de la Serrana, en el mismo Camino Real, aprovechando una explanada de la dehesa boyal de Serradilla, otorgándose a los colonos que se afincaran los privilegios de la exención de hacer el servicio militar y de pagar impuestos. Construyó el Estado una iglesia, el cuartel de la Guardia Civil y un parador para el descanso de los viajeros.
Sin duda las crecidas del río Tajo, incrementadas con las de su afluente el Tiétar, debieron dejar múltiples huellas en la integridad del puente del Cardenal. Afortunadamente, siendo obispo en Plasencia D. José González Laso, entre 1766 y su muerte en 1803, dedicó gran parte de su vida y patrimonio a la reparación de puentes y caminos. Así, reparó el puente del Cardenal, entre otros, y construyó un puente sobre el río Almonte y otro sobre el arroyo de la Vid.
En 1795 aparece una descripción del puente, que define de cinco ojos, los tres de en medio muy grandes, por lo que hace loma en medio. Además indica que, a pesar de su gran altura, hay veces que el agua pasa por encima.4 Lo cierto es que difiere mucho del aspecto actual.
Encendida la mecha de la Guerra de Independencia, en el mes de diciembre de 1808, el Coronel Prieto manda volar el puente del Cardenal con el fin de entorpecer el avance de las tropas invasoras francesas. Este acontecimiento puede considerarse el detonante para la formación de la guerrilla antifrancesa de los “hermanos Cuesta” (Feliciano, Fulgencio, Félix y Antonio, cazadores y pescadores), familia originaria de Torrecillas de la Tiesa que se había instalado en la aldea de Villareal de San Carlos, atraída por las ventajas otorgadas a aquellos que se afincaran en esta población.5 Su primera acción consistió en cortar las amarras de las barcas francesas del puente del Cardenal, ya volado, aprovechando la oscuridad de la noche. Más tarde actuaron, de nuevo con éxito, para liberar al alcalde pedáneo de Villareal de San Carlos, detenido por los franceses al negarse a delatar a este grupo.
Tuvo la aldea cierto movimiento durante la reconstrucción del puente del Cardenal, a mediados del siglo XIX, dañado como se ha citado durante la Guerra de Independencia.
En 1829 tenemos la segunda descripción del puente, de D. Juan Agustín Ceán-Bermúdez en un documento que recoge lo siguiente: tiene este cinco ojos, los tres centrales “muy grandes”, con una anchura de dieciocho pies de ancho, y dos semicírculos a la entrada y a la salida.6 Se parece notablemente a la descripción de 1795, aunque también difiere de su estado en la actualidad.
El primer plano del puente lo tenemos en la Revista de Obras Públicas del 15 de diciembre de 1926. Muestra un “alzado y planta del puente del Cardenal en el año 1856”. En el podemos ver que imita la disposición de los puentes romanos y tiene cinco arcos: un arco central algo apuntado de 21,10 m y dos más de medio punto, a cada lado, de 12,30 m. Las pilas del arco central tienen 7,60 m de ancho y 7,10 m las otras dos. Tenía los tajamares más altos que el comienzo de los arcos y sus sombreretes llegaban hasta la altura de sus claves. En el texto se dice que “El arco principal volado se habilitó con un tramo de madera, que, mal conservado, se hundió a mediados del siglo XIX con el peso de una vacada”.
En 1859 se redactó un proyecto definitivo de reconstrucción por el ingeniero de Caminos Baldomero Cobo. El proyecto tuvo en cuenta que en algunas crecidas se inundaba el puente, destruyendo los pretiles. Para solventarlo se aligeraron los tímpanos con cuatro ojos de buey de 4,60 m de diámetro, que aumentaban en 66,46 m2 la superficie de desagüe. Se demolieron los sombreretes de los tajamares, una parte de los tímpanos y mampostería de relleno. También se levantó el pavimento de losas hasta un plano superior a la clave del arco central, el más elevado. Finalmente se coronó la obra con una imposta o cornisa general y antepechos de sillería.
En tiempos recientes, entre los años 1966 y 1968, se construye un nuevo puente a unos 800 m aguas abajo del puente del Cardenal, debido a la construcción de la presa de Alcántara, que afectaría estacionalmente con sus oscilaciones de nivel el medieval y parte de la carretera. El autor del puente fue el ingeniero de caminos Antonio Martínez Santonja, con luces de 72 m entre ejes de pilas y fustes de sección romboidal hueca, sin empleo de arriostramiento alguno. El hormigonado del tablero, dado su tamaño para los medios del momento, se realizó “in situ”, constituido por vigas monocajón, de sección variable de hasta 3 metros sobre las pilas.
En las fotos siguientes se aprecia la belleza, perfección constructiva e importancia técnica, del puente del Cardenal en su estado actual. Es una obra de referencia de los puentes extremeños, que incluso mantiene siempre el misterio de la incertidumbre para el visitante, pues sólo podrá disfrutar de su presencia cuando el nivel de las aguas del embalse de Alcántara lo permita.













